22, Septiembre 2026
Maria Maynes
Un nuevo estudio histórico ha revelado un aumento brusco en las necesidades de tratamientos psiquiátricos, entre los jóvenes que se han sometido a procedimientos médicos de alteración de sexo, en vez de una mejora en la salud mental.
El estudio exhaustivo de registros encontró que los tratamientos psiquiátricos con especialistas eran substancialmente más comunes en aquellos que habían sido derivados a los servicios de identidad de género que en los del grupo de control.
El estudio revisado por pares, publicado en Acta Paediatricia, examinó a 2.083 personas jóvenes bajo los 23 años que contactaron las clínicas de Género en Finlandia, en un período de veinte años, entre 1996 y 2019.
Se realizó un seguimiento paralelo junto a 16.643 personas del grupo de control emparejadas de la población general que no habían sido derivadas a esos servicios.
El artículo escrito por los profesores Sami-Matti Ruuska, Katinka Tuisku, Timo Holttinen and Rittakertu Kaltiala fue publuicado en Acta Paediatricia en abril pero ha ganado una presencia significativa en línea en las recientes semanas:
https://x.com/k_mahlburg/status/2101261275472760944
Entre todas las personas jóvenes derivadas por cuestiones de género, se registró tratamiento psiquiátrico especializado en el 45.7% de los pacientes antes de la derivación, frente al 15% de los del grupo de control.
Al menos dos años después de la remisión, la tasa era de 61,7% versus 14,6%. Para aquellos derivados después del 2010, la figura antes de la remisión era 47,9% comparado con el 15,3% de los grupos de control.
Entre los que se sometieron a una reasignación de género médica, el tratamiento de registro psiquiátrico aumentó de 9,8 % a 60,7 %, en los que se sometieron a un tratamiento de feminización, y de 21,6% a 54,5% en los que se sometieron a un tratamiento de masculización.
Las personas jóvenes derivadas después del 2010 (tras un fuerte aumento de las derivaciones) exhibieron más necesidades psiquiátricas tanto antes como después de los contactos con los servicios de género comparado con cohortes anteriores.
Después de contabilizar los tratamientos psiquiátricos previos, año de nacimiento y día de la derivación, las personas jóvenes derivadas por cuestiones de género tienen aproximadamente 4,7 – 6,1 veces más riesgo posterior de tratamientos psiquiátricos con especialistas comparado con los grupos de control masculinos, y 3 – 3,7 veces el riesgo comparado con los grupos de control femeninos, dependiendo en el subgrupo.
Los investigadores escribieron: “De hecho, se vio un aumento considerable de tratamientos médicos entre esos adolescentes que se habían sometido a Reasignación de género, particularmente los que buscaban cambiar hacia lo femenino.
“Se ha descubierto que potencialmente el estrógeno causa síntomas depresivos en ambos mujeres cisgénero y mujeres trans, que puede explicar, en parte, el aumento de las necesidades psiquiátricas entre los que se sometieron al tratamiento de feminización en la reasignación de género”.
“Las hormonas masculinizantes pueden mejorar temporalmente el estado de ánimo, y los cambios corporales relacionados con la testosterona, que típicamente aparecen a los pocos meses, podría esperarse que aliviaran la disforia de género y posteriormente las necesidades de tratamiento psiquiátrico.
Las hormonas masculinizantes pueden mejorar temporalmente el estado de ánimo, y los cambios corporales relacionados con la testosterona—que generalmente aparecen en unos pocos meses—podrían esperarse que alivien la disforia de género y, posteriormente, las necesidades de tratamiento psiquiátrico.
Sin embargo, las necesidades de tratamiento psiquiátrico también aumentaron notablemente entre quienes obtuvieron reasignación de género masculinizante. La carga de morbilidad posterior también podría surgir de tratamientos que no cumplen con las expectativas puestas en ellos.”
El estudio operacionalizó la morbilidad psiquiátrica principalmente a través del contacto con servicios psiquiátricos especializados, lo que significa que el registro reflejaba si alguien había recibido tratamiento psiquiátrico especializado.
Por lo tanto, el estudio mostró que el tratamiento psiquiátrico especializado se volvió mucho más común después de la derivación entre quienes se sometieron a reasignación médica.
Una carta publicada posteriormente en Acta Paediatricia planteó preocupaciones sobre la metodología del estudio, sin embargo, argumentando que el propio camino de atención de género finlandés considera evaluación psiquiátrica.
Esto, argumentaba la carta, potencialmente crea lo que los investigadores llaman sesgo de vigilancia/detección. Sin embargo, se señala que esto no invalida los hallazgos del estudio.
Sin embargo, los autores han dicho que el estudio tiene varias fortalezas, tiene una muestra grande y representativa a nivel nacional, un período de inclusión de tres décadas que permitió explorar las tendencias seculares, el uso de grupos de control poblacionales emparejados y un largo período de seguimiento.
Los investigadores señalaron que el estudio basado en registros rastrea la correlación y el uso de tratamientos, en lugar de establecer una causalidad directa (es decir, si la transición médica empeoró la salud mental o si el malestar severo subyacente persistió a pesar del cuidado).
“La morbilidad psiquiátrica grave es común entre los adolescentes remitidos por cuestiones de género y parece ser más frecuente en aquellos remitidos tras el aumento de derivaciones. Las necesidades psiquiátricas no disminuyen después de la reasignación de género médico”, dijeron los profesores detrás del estudio.
Los autores añadieron que los adolescentes tenían una morbilidad psiquiátrica notablemente más alta que los grupos de control antes y después de la derivación, con necesidades de tratamiento que a menudo persistían e incluso se intensificaban después de las intervenciones médicas; en algunos casos, incluso podrían tener un impacto negativo, dijeron.
Sobre las implicaciones clínicas, dijo que la investigación destaca la necesidad de evaluar y tratar a fondo los trastornos mentales en quienes buscan la reasignación de género.
Implicaciones Clínicas
Independientemente del género, los adolescentes que sufren de disforia de género presentan una morbilidad psiquiátrica excesiva.
Después de la reasignación de género médica, parece que las necesidades de tratamiento psiquiátrico aumentan. Cabe señalar que, en algunas personas, la reasignación médica de género parece estar relacionada con un deterioro de la salud mental.
Se deberían explorar posibles mecanismos y subgrupos vulnerables en estudios futuros.
Se deben abordar los efectos de la reasignación de género médico y las expectativas del paciente antes de comenzar el tratamiento. La considerable y severa morbilidad psiquiátrica antes de contactar con el GIS, y su aumento con el tiempo, sugieren que, para algunos adolescentes, la Disforia de Género puede ser secundaria a otros problemas de salud mental.
Esto resalta la necesidad de evaluar a fondo y tratar adecuadamente los trastornos mentales en quienes buscan la reasignación de género antes y después de someterse a tratamientos médicos irreversibles. Las necesidades psiquiátricas deben ser atendidas adecuadamente.
Dicen que sus hallazgos han enfatizado la necesidad de una evaluación psiquiátrica completa y un tratamiento continuo a lo largo de la reasignación de género médica.
Finland: Psychiatric treatment rises after gender reassignment