28 Jul Tasa de natalidad negativa en Chile
Por Rebeca Garcés
Directora ISFEM
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Hemos visto en los últimos meses una creciente preocupación por la baja natalidad en Chile llegando a 0,99 hijos por mujer en 2025, muy por debajo de los 2,1 hijos por mujer que se necesita para mantener el equilibrio demográfico, liderando nuestro país una tendencia que es ya un problema global.
Llama la atención que la alarma por este hecho no lleve a una reflexión del porqué se ha llegado a esta cifra o, a lo más, se explique por un cambio cultural propio de la modernidad, como si se hubiera dado por “generación espontánea” y, sin más, se sugieren soluciones tales como incrementar el presupuesto fiscal en procedimientos y tratamientos de fertilización asistida, muchos de los cuales implican la manipulación y descarte de embriones, además de un altísimo costo económico.
Sin embargo, no es posible dejar de atender las múltiples razones, leyes y políticas que nos han llevado a esto desde hace ya muchas décadas y que, en resumidas cuentas, se remontan a una visión del mundo materialista y pragmática que ha propiciado el control de la natalidad, la desvalorización de la maternidad y la destrucción de la familia. A la par, se habla de reivindicaciones para la mujer, ley de salas cunas, posnatal y otros proyectos que parecen favorecer los nacimientos y la crianza pero que, si no hay bases sólidas, no es más que arar en el mar. No se puede escribir con la mano y borrar con el codo.
Por lo tanto, hay que ir a las raíces del problema. Si se sigue incentivando el individualismo y la destrucción de la familia natural, directamente o bajo los ambiguos y engañosos términos de “inclusión”, ”tolerancia” y otros que, transmutados en su significado, sirven para que antiguas ideologías materialistas aparezcan como modernas y progresistas, no revertiremos el actual problema demográfico y sí se gastarán cuantiosos recursos del Estado inútilmente. No se trata de traer niños al mundo para incrementar cifras ni satisfacer deseos de adultos, se trata de recibir a los hijos con el amor y dignidad que merecen como personas que son e individuos de la especie humana desde su concepción. El hijo no se fabrica, se acoge.
Para revertir el problema demográfico en Chile lo que se necesita es fomentar y proteger a la familia natural para que pueda recibir a los hijos con dignidad y esperanza. Esta es tarea de todos: Del Estado a través de sus políticas públicas, de los medios de comunicación al servicio de la verdad y del bien común y de una sociedad cohesionada y solidaria en el más auténtico sentido de este término.